El 4 de noviembre de 1936 las tropas nacionales, al mando del general Varela, tomaban Alcorcón, Leganés, Getafe, y Cuatro Vientos, y tan sólo dos días después, el Gobierno republicano abandonaba la Madrid. Esta ausencia de un poder capaz de mantener la jerarquía de mando, provocó que la capital quedase sumida en el caos y a merced del imparable avance franquista. La caída de Madrid parecía inminente, salvo para aquellos que lucharon para evitarlo. En este contexto aparece la figura de Vicente Rojo Lluch, un militar totalmente atípico en aquellos años.
Vicente Rojo elaboró un eficiente plan de defensa de Madrid que no sólo detuvo el avance de la columna de Varela, sino que obligó a los mandos nacionales a cambiar de una estrategia de ofensiva total a un cerco sobre la capital. El éxito de este plan defensivo elevó el prestigio de un militar, ya respetado entre sus compañeros de armas.
Vicente Rojo demostraría, desde joven, que no era como el resto de militares de su época. En 1914 salió de la Academia Militar con el grado de subteniente y, a diferencia de sus compañeros, rechazó acudir a Marruecos en busca de una carrera rápida y ascensos fáciles y condecoraciones. En su lugar, se rodeó de libros y apostó por el estudio. Al poco tiempo, Rojo ya era considerado como el mayor y mejor teórico militar de la época, ganándose el respeto de sus compañeros castrenses. Esta diferencia con respecto a la norma habitual de la época, se acentuó con el estallido del conflicto en julio de 1936. Vicente Rojo provenía de una familia acomodada y de gran pasado militar. Además, se consideraba profundamente católico, patriota y mostraba un notable rechazo hacia las corrientes políticas de izquierdas. Sin embargo, Vicente Rojo se regía, ante todo, por un principio: la lealtad.
Pese a que el militar republicano recibió varias ofertas para pasarse al bando nacional, jamás abandonó a la Repúbica, aunque sus ideas chocasen, en ocasiones, directamente con algunos de sus compañeros o con el propio presidente Negrín, al que llegó a presentar su dimisión en dos ocasiones.
Su inconmensurable labor durante la contienda civil fue, por desgracia, condenada al olvido. Iniciativas como las de Brunete o Belchite fueron ideadas por él, e incluso llegó a ponerse al frente de las tropas republicanas durante la toma de Teruel, en la que fue su única victoria en la guerra y que le supuso la Placa Laureada de Madrid, la máxima condecoración otorgada por la República. Su plan más ambicioso tuvo lugar en 1938 y pasó a la historia con el nombre de Batalla del Ebro.
Tras la caída de Cataluña, en febrero de 1939, el general Vicente Rojo, inició un periplo en el exilio que le llevaría por Francia, Argentina y Bolivia, hasta que regresó a España, ya muy enfermo, en 1957. En la vuelta a su amada España, Rojo fue acusado por la los tribunales franquistas de, ironías de la vida, “rebelión militar”. La importancia del general republicano fue tal, que el propio Francisco Franco participó en la tramitación de su expediente. Fue condenado a cadena perpetua, aunque en 1958 fue indultado debido a su precario estado de salud. Fallecería el 15 de junio de 1966 en su domicilio.
Vicente Rojo Lluch ha sido calificado por muchos historiadores como el mejor militar español del siglo XX e incluso algunos han llegado a decir de él que fue “el general que humilló a Franco”. Posiblemente esta última afirmación sea algo exagerada, sin embargo, si es cierto que la gran aportación de Rojo, al margen de su excelente labor militar durante la guerra -donde lidió con la intromisión de los comisarios soviéticos, la ausencia de material, la incapacidad de algunos de los mandos republicanos o las luchas políticas por el poder-, fue la de dotar a la Repúbica de un elemento del que adoleció durante una buena parte del conflicto: la organización.
La figura de este militar, aunque olvidada y silenciada por el franquismo (como tantas otras), fue, sin embargo, respetada en todo momento. A diferencia de otros militares republicanos, como Miaja o Matallana, Vicente Rojo nunca fue objeto de burlas, chistes o desprestigios fruto de la propaganda del régimen. De hecho en las películas “Raza” y “Sin novedad en el Alcázar” (filmes propagandísticos) el personaje de Rojo es un personaje inteligente y capaz. A esta peculiaridad en el trato que le dispensó la dictadura hay que añadir que su muerte fue recogida por varios periódicos, algo nada habitual en los personajes vinculados a la República.
Cuando uno empieza un blog se avisa…. muy interesante el inicio, ahora te toca mantener el nivel!! Las pegas te las digo en persona…
Esta muy bien que utilices el blog para hacer este tipo de homenajes a personajes históricos. Sigue descubriéndonos grandes hombres olvidados por la historia. Enhorabuena.
cual fue su descendencia? donde reside, tengo que hacer una investigacion paa la uni
Su descendencia vive en Madrid, un nieto suyo (José Andrés Rojo) Nacido en Bolivia, actualmente es uno de los editores del periódico “EL PAIS” y escribió una notable biografía de su abuelo “Retrato de un general republicano”
Hola, soy de La Font de la Figuera (Valencia), lugar donde nació Vicente Rojo y estamos y estaremos muy orgullosos de el. Gracias por esta entrada